Siempre fui de las que odian los finales. ¿Y esto es un final? Me pregunto yo ahora. Espero que no, tú sabes que no. Lo nuestro duró un simple mes, quizá poco menos, quizá mucho más. Y atento, digo nuestro. Sí, fue algo nuestro. Me diste cinco mil consejos y, aunque de los cuales ignorara cuatro mil novecientos noventa y nueve, yo disfrutaba escuchándote y durmiendo contigo en el autobús. Carnavales, GRANDES CARNAVALES. Fueron mágicos, en realidad. Pensaba que seríamos amigos por mucho tiempo, pero claro, ni eso llegamos a ser. Me equivoqué por vigésima vez. ¿Y que? Que te echaré de menos patatilla. Está todo lo malo olvidado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario