Mi foto
Andar descalza, el verde, los helados de chocolate y avellana, sonreír, mirar el cielo, PINTAR, el mar, besar, la pizza, quedar con LSLO, el olor de los libros antiguos, coleccionar tazas, el arte, VIAJAR y verte al despertar. A veces me enamoro.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Triste amor.

Es simple, complicado, glorioso, letal. El amor no tiene nombre, es amor, sin más. Podremos ser de África, Japón o Francia; judíos, cristianos o musulmanes: heterosexuales o homosexuales; pero el amor siempre llega. Ya te aviso pequeña, absolutamente nadie se libra. No lo busques, no lo encontrarás. Espera, no tengas prisa por llorar. Claro que amé, y espero amar de nuevo dentro de mucho tiempo. Curioso, ¿verdad? Que hable así del amor cuando se lo que es. Él en sí está lleno de contradicciones, problemas y dudas. Un bucle incansable de sensaciones.
No quiero decir que todo sea malo, es que el amor tiene dos caras. Porque sí. Porque jode. Porque un día lloras de felicidad y al siguiente de tristeza. Porque siempre se pierde más que se gana. Porque a menudo hay una canción que os marca y que meses después la escuchas y te sientes un cacho de trozo de mierda pegada en un zapato de los 80. Porque esa caja de bombones que te regaló lleva con el último bombón demasiado tiempo. Porque lo peor de todo es cuando te das cuenta de que al punto final no le quedan dos puntos suspensivos.

1 comentario: