Es especial. Cuando llora ves en él su alma de niño. Cuando llora de verdad sabes que su corazón es tuyo. A veces lo hace para hacerse notar, fingiendo, como la mayoría de las palabras que salen de su boca. Si no fuera el centro de atención no sería él. La magia que desprende su ingenio engatusa a cualquiera. Podría hacer lo que fuera por conseguir un beso, bien todo, bien nada. Bipolar, enérgico, apasionado, un verdadero músico. Beethoven. Le gusta escribir acerca de los amores de su vida y de su muerte. Le gusta escribir para y sobre las personas. Pero eso es sólo lo que muestra cara el exterior. Tras su máscara hace daño, un dolor que cala y persiste en un diario escrito desde hace más de tres años. También lo he visto enfadado, confuso, preocupado, agobiado, triste y emocionado. Pero si de verdad quieres verlo ser uno mismo dale un piano, una marimba, una caja, y te hará del ruido la cosa más bonita que existe. Música. Puramente suya. Nunca pude compartir su pasión. Dile que lo siento, que intenté amarlo con su arte y no pude, que desde un primer momento supe esto. Los músicos necesitan sus bailarinas, y las soñadoras alguien que las haga soñar (para siempre).
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