- Laura
- Andar descalza, el verde, los helados de chocolate y avellana, sonreír, mirar el cielo, PINTAR, el mar, besar, la pizza, quedar con LSLO, el olor de los libros antiguos, coleccionar tazas, el arte, VIAJAR y verte al despertar. A veces me enamoro.
miércoles, 15 de agosto de 2012
Con A de amor
Siempre me gustó fijarme en las miradas de la gente. La gente sólo es gente, pero sus ojos derrochan miles, millones de sentimientos cada minuto. Un buen día hallé la mirada más sincera que había visto nunca. De color caoba recién cortada, esos ojos transmitían alegría e impaciencia, también nervios pero brillaban como dos grandes estrellas. En las manos de aquella chica, dueña de esos ojos, había un pequeño objeto de latón con un dibujo pintado, a lo que intuí que sería un regalo. Nunca había sido tan curioso pero no era tarde, sólo anochecía temprano como cualquier día de invierno, así que la seguí. A los pocos minutos, en una zona boscosa, apareció un chico de rizos que al verla sonrió. Por sus gestos y su mirada tímida, ella dudaba en darle la pequeña caja, y a su vez el chico se asombraba de su regalo. Pasaron unos minutos y al final el objeto fue abierto. Yo no pude ver muy bien lo que era pero una cosa estaba clara: su miraba hablaba, estaba enamorada.
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