Regresemos a las estrellas. ¿Lo recuerdas? Era verano y tú estabas cerca. Si tocaba tu piel de repente se producía un eclipse. Tu cuerpo se interponía entre el resto del mundo y yo. Entonces era tan feliz que ni siquiera sabía que lo era. Lo hacíamos como animales. El amor, lo de después, y luego de nuevo el amor. El tiempo nunca pasó a cámara lenta pero cuando nuestros corazones latían tan rápido, aquellas horas parecías durarnos minutos.
Porque hay cosas que si las repites mucho en tu cabeza, dejan de tener sentido.
Como lo nuestro.
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