AMPOSTA, LA SÉNIA, TARRAGONA (1)
Después del Carnaval nos queda a todos un pequeño vacío en nuestros corazones que no se llena hasta que vuelven a empezar los ensayos del siguiente. Yo, como todos, lo tenía pero en parte era porque echaba de menos a Álvaro. Mi apoyo constante estos días fue Jorge, un nuevo amigo muy peculiar, que hizo lo imposible para que yo fuera al próximo viaje de la banda de Matamá: Tarragona. Se salía el 15 de abril de 2011 en un autobús lleno de músicos hacia La Sénia, un pequeño y ruinoso pueblo perdido en algún espantoso lugar de Tarragona. En fin, un "planazo" para cualquiera. Pero para mí lo era porque iba Álvaro, así que olvidé lo ocurrido en un segundo y me dirigí sin pensarlo a convencer a mi madre. No podría explicar con palabras las veces que le supliqué y lloré, ni los días que me arrastré, para que al final cediera y me dejara ir. Llena de alegría, corrí a decírselo a Álvaro ya que era nuestra última oportunidad para estar juntos y esperaba un acercamiento por su parte. Mi sorpresa llegó con su respuesta que, seca y rotunda, fue algo así como "no sé por qué vienes porque no voy a estar contigo". A veces me pregunto qué hago mal y por qué quiero tanto a personas que no se lo merecen. Pero yo no me rendí porque tenía pensado ir igual, hacer amigos y pasármelo bien.
Por lo tanto, salimos dicho día por la noche rumbo La Sénia. Me senté en los asientos de atrás y justo delante se había puesto Álvaro, a quien quería ignorar y no podía. Rápidamente empezamos a comer de todo lo que habíamos traído. Reímos, jugamos, sacamos fotos a quien ya se había dormido y vimos películas. Al final, todos intentamos dormir un poco; yo lo hice soñando, pensando en qué me depararía aquel viaje y qué cosas cambiarían. Seguía queriendo un pedacito de esa persona que estaba a pocos centímetros de mí, en el asiento de delante.
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