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Andar descalza, el verde, los helados de chocolate y avellana, sonreír, mirar el cielo, PINTAR, el mar, besar, la pizza, quedar con LSLO, el olor de los libros antiguos, coleccionar tazas, el arte, VIAJAR y verte al despertar. A veces me enamoro.

miércoles, 10 de abril de 2013

Capítulo 6

UN VERANO SIN SOL

Fue entonces cuando llegó a su fin el pausado curso de primero de Bachillerato. Con pausado me refiero a los estudios, claramente no a lo ocurrido. Mi corazón estaba dentro de una lavadora de personas, sentimientos y hechos que no sabía cómo asumir. No sé si hice lo correcto (obvio no) pero yo estaba increíblemente contenta por el verano que me esperaba junto al mejor amigo del mundo.
En realidad fue un verano alucinante, un poco fuera de lo común porque se notaba que crecíamos e hicimos mil cosas nuevas. La gran sorpresa fue cuando una mañana de finales de julio me llamaron para decirme que me concedían la beca para estudiar inglés en Inglaterra durante tres semanas. Para mí era una decisión muy importante porque significaba estar sin la persona más importante de mi vida durante veinte días. Al final decidí ir, y creo que fue la mejor decisión de mi vida: conocí a Claudia y a Ángela.
¿Y Álvaro? No supe nada de él hasta el 17 de julio, el día de la excursión del club. Yo no sabía muy bien cómo reaccionar, ya que nos tocó juntos en el mismo autobús y fue un poco incómodo. Ante todo yo sabía que ya no sentía nada por él, o eso pensaba. Cuando se acercaba a mí sentía que era muy débil y acabé por cabrearme conmigo misma. Es que no sabía nada de él desde aquel viaje a Tarragona meses atrás.
Disfrutamos del día como pudimos pero, al salir del agua me abrazó con su toalla y no pude resistirme: hablamos unos minutos, piel contra piel. Pero el día acabó y con ello todo. Di por finalizada nuestra relación y esta vez sí para siempre. Creía que nunca, nunca más, iba a confiar en sus palabras.
A los pocos días recibí esa llamada y me fui a Chester, la guinda del pastel de un verano perfecto. Era feliz, extremadamente feliz y comenzaba el curso junto a una persona que me hacía aún más feliz. No pensaba en nada más, solo en el peliagudo curso que me esperaba y en por qué se me ponía la piel de gallina cuando escuchaba su nombre...
...Álvaro Jurado García

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